La mayoría de los autos tienen el motor sin limpiar desde que salieron de la concesionaria. La grasa, el polvo y los residuos de aceite se acumulan con los años y, además de verse mal, dificultan detectar pérdidas y pueden afectar la disipación de calor en algunos componentes.
El Lavado de Motor en Prime Wash es un proceso controlado. Primero aplicamos desengrasante específico para compartimento de motor y dejamos actuar. Después trabajamos a baja presión para no forzar agua hacia conectores eléctricos, bobinas ni sensores. No usamos presión de agua indiscriminada — ese es el error que genera problemas.
Una vez limpio y seco, acondicionamos los plásticos y las mangueras para que no queden porosos ni parduzcos. El resultado es un motor visiblemente limpio, fácil de inspeccionar en cualquier revisión mecánica.
El motor frío, el desengrasante que actúa y la presión controlada son la base del protocolo. Ningún paso se puede saltear sin comprometer el resultado o la seguridad.
El motor tiene que estar frío antes de empezar. Aplicar agua o desengrasante sobre un motor caliente genera dilatación brusca y puede dañar componentes.
Se cubren o sellan temporalmente las zonas más sensibles: caja de fusibles, alternador y conectores eléctricos expuestos antes de cualquier contacto con líquidos.
Se aplica el desengrasante específico para motor sobre toda la superficie. Se deja actuar el tiempo necesario para que disuelva la grasa y los residuos de aceite.
Se enjuaga con agua a baja presión, trabajando por zonas y evitando apuntar directamente a conectores y sensores. El desengrasante ya hizo el trabajo — el agua solo termina.
Secado con soplador de aire para extraer el agua de rincones y zonas de difícil acceso. Se verifica que no queden acumulaciones antes de dejar el capó abierto para secar.
Se aplican productos específicos sobre plásticos y mangueras para restaurar su aspecto y evitar que queden porosos o parduzcos. El motor queda limpio y con un acabado prolijo.
El lavado de motor no es para todos los autos todo el tiempo — pero hay casos donde marca una diferencia real.
Si el auto tiene varios años y el motor nunca se limpió, acumula capas de grasa que dificultan la inspección y el mantenimiento mecánico. Un lavado anual lo mantiene en condiciones.
Un motor limpio transmite que el auto tuvo cuidado. Es uno de los primeros detalles que mira un comprador serio cuando abre el capó — y puede hacer diferencia en la negociación.
Con el motor limpio, el mecánico puede inspeccionar el estado de mangueras, correas y juntas mucho más fácilmente. También facilita detectar pérdidas de aceite o fluidos.
Si al abrir el capó se ve una capa de grasa y polvo acumulado, ese es el momento de hacer el lavado. No es estético — la grasa acumulada retiene calor y dificulta la disipación.
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