El tratamiento cerámico es un recubrimiento líquido a base de dióxido de silicio (SiO2) que, al aplicarse sobre la pintura, genera una reacción química y se adhiere de forma permanente a la superficie. No es una capa que se pone encima y se va desgastando — se integra a la estructura de la pintura y solo se puede remover con un pulido abrasivo.
El resultado es una superficie con dureza 9H en escala Mohs, el mismo nivel de dureza del cuarzo. Eso significa resistencia real a rayaduras finas, contaminantes ambientales, lluvia ácida, sap de árboles, insectos y radiación UV. El color se profundiza y el brillo adopta una calidad de espejo que no se consigue con ningún otro producto.
La propiedad hidrofóbica es el efecto más visible: el agua perla instantáneamente y rueda llevándose la suciedad consigo. El auto tarda mucho más en ensuciarse y es infinitamente más fácil de lavar cuando llega ese momento.
A diferencia de una cera o un sealant convencional, el cerámico no necesita reaplicación cada pocas semanas. Con el cuidado adecuado, la protección dura entre 2 y 5 años según el producto y las condiciones de uso del auto.
El proceso es detallista y no se puede apurar. La cerámica requiere que la superficie esté impecable antes de aplicarse — cualquier defecto que quede debajo de la capa va a quedar sellado para siempre.
Se hace un lavado completo de la carrocería con shampoo pH neutro, incluyendo llantas, marcos de puertas y guardabarro. Sin quitar toda la suciedad no hay forma de ver el estado real de la pintura.
Se aplican descontaminantes específicos para disolver partículas ferrosas, sap, asfalto y otros contaminantes incrustados que el lavado normal no remueve. La pintura queda químicamente limpia.
La arcilla de descontaminación se pasa por toda la superficie para retirar contaminantes adheridos al clear coat. El resultado es una superficie táctilmente lisa, sin nada que interfiera con la adhesión del cerámico.
Se hace un pulido de corrección a máquina para eliminar micro-rayaduras, remolinos y marcas de lavado. Si la pintura tiene defectos y los sellamos, los dejamos permanentes. Este paso es el que más tiempo lleva.
Se desgrasa toda la carrocería con un panel wipe para eliminar aceites del proceso de pulido. El cerámico necesita adherirse a una superficie 100% limpia para generar el enlace químico correcto.
Se aplica el recubrimiento cerámico panel por panel, en movimientos controlados, y se retira el exceso antes de que cure. Según el producto, se pueden aplicar 1 o 2 capas para mayor grosor y durabilidad.
No todos los autos necesitan cerámica. Pero hay casos donde es la decisión más inteligente que podés tomar para proteger tu inversión.
Si el auto tiene poco uso o salió de una pintura nueva, es el momento ideal. Aplicar la cerámica sobre pintura en buen estado maximiza el resultado y no requiere corrección extensa.
Si acabás de hacer un pulido profundo y la pintura está perfecta, tiene todo el sentido sellarla con cerámica para que ese resultado dure años en lugar de semanas.
Cuando la pintura tiene valor sentimental o económico, la cerámica es la protección más seria que existe. No hay producto de consumo masivo que se le acerque.
Si no querés estar aplicando cera cada dos meses ni descontaminando la pintura constantemente, la cerámica simplifica radicalmente el cuidado del auto.
Escribinos por WhatsApp para coordinar. Te decimos disponibilidad, tiempo estimado del proceso y te asesoramos según el estado actual de tu auto.
Reservar por WhatsApp